jueves, 29 de septiembre de 2016

Funcionamiento del Patrón Oro: los efectos de un cambio real


Un factor fundamental para el análisis austriaco de la balanza de pagos es el individualismo metodológico. En este caso, aplicado para distinguir entre el equilibrio del actor individual y el equilibrio interindividual. Es decir, el equilibrio de cada agente y entre los agentes. Esta es una diferencia fundamental con el análisis agregado de la macroeconomía tradicional. En particular, este enfoque distinto se nota mucho en el análisis de las variaciones de la balanza de pagos ante cambios provenientes del lado real (Salerno, 2010: 174).

Como ya vimos, en el largo plazo, las causas de desequilibrios de balanza de pagos son estrictamente monetarias. Los desequilibrios de balanza de pagos son una fase integral del proceso de ajuste monetario por el cual las tenencias de dinero de los individuos (y de la nación) se adaptan a los niveles que desean. ¿Pero qué hay del corto plazo?

Supongamos que partimos de un sistema internacional con patrón mercancía puro como el Patrón Oro y de una situación de equilibrio monetario y en la balanza de pagos. Dados esos supuestos, asumamos que los consumidores nacionales aumentan su demanda y sus gastos en importaciones. ¿Por qué? Por la simple razón de que cambiaron sus gustos (en sus escalas valorativas ahora son más importantes los productos extranjeros relativamente a los nacionales). Adicionalmente, supongamos que la demanda de dinero y otros datos reales y monetarios de la economía, a excepción del antojo previamente mencionado, permanecen igual (Salerno, 2010: 174). No hay modificaciones en la oferta y demanda de dinero, solo en el lado real.

Como consecuencia del cambio a favor de las importaciones, aparece inicialmente un déficit de balanza de pagos y, por ende, una salida de dinero mercancía desde la nación donde se demandan más productos exteriores. Desde el punto de vista individual de los consumidores domésticos implicados, la salida de dinero es equilibrante pues les ayuda a alcanzar su fin: conseguir los productos exteriores que desean. Individualmente la acción es equilibradora, sin embargo, interindividualmente no lo es. La fuga monetaria perturba o desequilibra la previa distribución de dinero de equilibrio entre los agentes causando ulteriores interacciones que revertirán el déficit (Salerno, 2010: 175).

Por ejemplo, una persona que solía gastar cierta suma de dinero en (comprar bienes de) la nación A, ahora cambia a gastarlo en el país B. Económicamente, es irrelevante que el individuo esté domiciliado en A o en B. El primer efecto es un cambio de flujo de pagos desde A hacia B, una balanza de pagos desfavorable para A. Emergerá un inicial déficit de balanza de pagos y el correspondiente escape externo de dinero desde la nación A hacia B. Debido a esto, en la nación A los ingresos monetarios de alguien han disminuido mientras en B los de otro han aumentado. En ambos países los cambios en ingresos serán sucesivamente diseminados (Hayek, 2008: 353-54; Salerno, 2010: 175).

Lo que ocurrirá es que: (1) Los productores domésticos de los bienes cuya demanda ha colapsado y los que trabajan con ellos experimentan una caída de precios e ingresos que amenaza con dejarlos sin suficientes saldos de tesorería. (2) Los productores externos, por el contrario, a quienes les aumentó la demanda de lo que venden, ven aumentar sus precios e ingresos y, consecuentemente, tienen un excedente de dinero respecto a su demanda (Hayek, 2008: 353-54; Salerno, 2010: 175).

Los cambios en ingresos y flujo de balanza de pagos entre los dos países pueden ocurrir de dos maneras en cada una de las naciones: (a) La reducción sucesiva en ingresos en A puede llevar a dejar de comprar en B o (b) la caída de precios de algunos bienes en A puede implicar incrementar las exportaciones hacia B. Por otro lado, (a) el incremento de ingresos monetarios en B puede llevar a aumentar las compras en A o (b) aumentar los precios de ciertos bienes en B y disminuir las exportaciones hacia A (Hayek, 2008: 354).

En resumen, los de (1) aumentan sus ventas hacia el exterior (exportan porque en el interior ya no les compran) y disminuyen sus compras desde allí (importaciones) en su esfuerzo de recomponer el nivel dinerario que desean. Sus acciones causan que tienda a entrar dinero. Mientras tanto, los de (2), quienes tienen un exceso de saldos de tesorería por mayor ingreso, están motivados a gastar más en productos y activos (importaciones) a la vez que ofertan (exportan) menos. Estos actos provocan una tendencia a la salida de oro. Ese proceso de interacciones sucesivas hace que se reajuste la balanza de pagos y se revierta el déficit transformándolo en un superávit. El contramovimiento se detendrá cuando se reestablezca la distribución de dinero original de equilibrio entre los agentes y, por ende, entre las naciones.

Las acciones de ambos grupos para reajustar sus desequilibrios de dinero tienden a hacer que vuelvan a la misma distribución monetaria de equilibrio entre individuos previa al cambio de gustos (Salerno, 2010: 175-76). En el corto plazo, lo desequilibrios de balanza de pagos por cambios reales se terminan revertiendo.

Con la salida de dinero vía el déficit de balanza de pagos, primero caerán precios, ingresos y tenencias de efectivo específicos: los de los productores de los bienes que se dejan de demandar. Segundo, disminuirán en particular los precios, ingresos y tenencias de efectivo de los proveedores de bienes de consumo y capital directamente relacionados al primer sector afectado. Y con ellos, ulteriores bajas de precios a ritmo decreciente en sectores relacionados, ingresos y tenencias de efectivo. Es precisamente esta sucesión de caídas de precios, ingresos y saldos de tesorería lo que da a los agentes los incentivos para actuar y ajustar el déficit (Salerno, 2010: 407-08):

(a) Los extranjeros son incentivados a incrementar sus compras por la caída de los precios de los bienes, servicios y activos nacionales directamente afectados y de los que participan en la cadena de sucesivas contracciones causadas por la caída inicial de demanda. Por lo tanto, las exportaciones del país con déficit se incrementan, provocando una entrada de dinero.


(b) Además, a consecuencia de sus relativamente mayores precios internos, a las naciones foráneas les conviene más comprar afuera. La tendencia al ingreso monetario en la nación que recibió el shock de demanda de su producto se refuerza.


(c) Los productores extranjeros favorecidos por el cambio de gustos pueden tener una alta elasticidad ingreso (es decir, demandan mucho más ante aumentos de sus ingresos) por otros productos de la nación con déficit. Por lo que una de las respuestas inmediatas al desequilibrio de balanza de pagos es un aumento de la demanda y precios de estos bienes. Incentivando todavía más la entrada de dinero al país deficitario.


(d) Por otro lado, (i) la disminución de ingresos y su consecuente (ii) amenaza de insuficientes tenencias de efectivo induce una caída en el gasto en importaciones de los afectados por la baja de demanda de sus productos en la nación deficitaria. Esto contribuye a reducir la salida de oro del territorio.


(e) Las importaciones van a disminuir todavía más debido a que los residentes de la nación con déficit exterior son incentivados a sustituir los productos importados por los ahora relativamente más baratos bienes nacionales. La disminución de los precios de los bienes involucrados en la cadena de bajas sucesivas iniciada por la caída de demanda de productos nacionales, hace que actualmente sean más atractivos tanto para los extranjeros como para los nacionales de lo que eran antes.


(f) En la medida en que el proceso continúa a lo largo de la economía mundial, ocurren ulteriores redistribuciones de ingreso y gasto que pueden muy probablemente causar que aumente la demanda y precios de otros bienes del país con déficit externo.


El mecanismo anterior se encargará de, en última instancia, compensar el flujo de dinero de una nación a otra. Cuánto tiempo llevará este proceso hasta detenerse dependerá de la cantidad de eslabones en la cadena de sucesos que lleven a un país y de regreso. Durante el intervalo, el dinero fluirá desde A hacia B y el total que se mueva corresponderá exactamente a la cantidad de saldos de tesorería disminuidos en un país y aumentados en otro (Hayek, 2008: 355).

Veamos un ejemplo: Ocurre una caída de la demanda mundial de trigo en Estados Unidos. Lo cual causa un déficit de balanza de pagos en Norteamérica. Esto iniciará la cadena secuencial de sucesos. Como efecto primario, la baja del precio del trigo, de los ingresos y de los saldos de tesorería de los granjeros. Pero hay efectos secundarios también: se hundirán precios, ingresos y saldos de tesorería de otros sectores directa e indirectamente relacionados. Caerán precios e ingresos de maquinaria agrícola y otras industrias que proveen bienes de capital o de consumo a los granjeros de trigo. Si los granjeros dejan de tomar cerveza doméstica, su precio, los ingresos y saldos de tesorería de los cerveceros se desplomarán (Salerno, 2010: 407).

Los países del mundo serán incitados a comprar trigo americano cuyo precio se ha desplomado. Pero además son empujados a adquirir maquinaria agrícola y cerveza, cuyos precios también colapsaron. Todo ello estimula las exportaciones americanas. Además de eso, los menores ingresos hacen que las importaciones estadounidenses caigan aún más por la sustitución de productos importados por internos relativamente más baratos, como la cerveza nacional en lugar de la importada (Salerno, 2010: 407).

Noten que todos estos efectos equilibradores secuenciales de redistribución y cambio de precios ocurren sin importar para nada las fronteras nacionales. Por ejemplo, supongamos que la caída de demanda internacional de trigo americano se debió a que se trasladó hacia los productores de cebada de otros países, siendo ellos los favorecidos. Estos pueden tener una muy alta elasticidad ingreso por los vinos (y otros productos) americanos, por lo que una de las respuestas inmediatas al desequilibrio de balanza de pagos es un aumento de la demanda y precios de estos bienes (Salerno, 2010: 407-08). Mientras el proceso continúa a lo largo de la economía mundial, las posteriores redistribuciones de ingreso y gasto pueden muy probablemente causar que aumente la demanda y precios de otros bienes de Estados Unidos.

En conclusión, el análisis austriaco de la balanza de pagos bajo patrón monetario mercancía demuestra que los cambios de corto plazo en factores o datos reales son solo un fenómeno temporal. Las modificaciones en el lado real de la economía ciertamente pueden tener un efecto desequilibrador en la balanza aun cuando la oferta y demanda de dinero permanecen igual. Pero esas perturbaciones son solo transitorias, de corto plazo. Es precisamente una de las funciones del mecanismo de ajuste de la balanza de pagos revertir los flujos de dinero desequilibrantes y restaurar la distribución monetaria mundial de equilibrio que está determinada únicamente por la configuración de las demandas individuales de dinero. A la larga, las causas de los desequilibrios en la balanza de pagos son de naturaleza puramente monetaria (Salerno, 2010: 171-72).






Hayek, Friedrich von [Salerno, Joseph T. Ed.] (2008) Prices and Production and Other Works. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El mito de que el Patrón Oro no puede funcionar hoy


Cuando se propone la vuelta al Patrón Oro, es muy usual que los detractores digan, entre otras cosas, que su funcionamiento es inviable hoy en día. No nos vamos a referir a las críticas sobre los planes de implementación del Patrón Oro en la actualidad, sino a las objeciones sobre su mecanismo de funcionamiento una vez ya implementado. ¿Quién controlaría la oferta monetaria? ¿Cómo harían los países para tener “suficiente” dinero si no pueden controlar su cantidad? ¿Seríamos esclavos de las naciones que tienen minas? ¿Los países que no las tienen pueden quedarse sin dinero para sus transacciones? Siguiendo una de las mejores exposiciones sobre el Patrón Oro que se pueden ver en YouTube que es la de Joseph Salerno del año 2005, así como también Salerno (2010: 409-13; 1985: 92-93) y Hayek (2008: 357), vamos a explicar como funciona.

Ya vimos algunas características del mecanismo de flujo-precio-especie. Noten que el punto (2) es crítico porque demuestra que el dispositivo de ajuste con el que funciona el Patrón Oro es uno que hoy en día sigue operando en cualquier parte del planeta dentro de cada área monetaria. 

Tomemos, por ejemplo, un país cualquiera como Argentina y dos de sus provincias: San Juan y Mendoza. Argentina es un área monetaria única usando el peso. Es decir, el área monetaria es todo el territorio nacional y es donde impera el uso del peso. Por simplicidad, la podemos llamar “área peso”. Tanto San Juan como Mendoza tienen permanentemente movimientos de entrada (superávit de balanza de pagos) y salida (déficits de balanza de pagos) de la “moneda común” que comparten (el peso). Nadie sabe cuánto es, ni nadie se preocupa ni a nadie le importa porque, afortunadamente, ni las provincias ni el gobierno llevan esa estadística de balanza de pagos interprovincial. Veamos ahora cómo se mueve el dinero.

Supongamos que hay un incremento de la producción en San Juan debido a, digamos, un aumento de la productividad en alguna rama de tecnología o por el descubrimiento de nuevos yacimientos de mineral valioso o porque sale beneficiada de un cambio en los gustos nacionales de turismo. Por otro lado, ocurre una caída de la producción en Mendoza por alguna contracción de la demanda de una mercancía importante que procesan. En esa situación, las exportaciones de Mendoza al resto del país tenderán a caer mientras las de San Juan aumentarán. Los habitantes de Mendoza estarán en la situación en que sienten que tienen menos pesos a medida que sus ingresos bajan. La demanda por producción mendocina ha caído, por lo tanto los ingresos allí se desploman y, consecuentemente, la gente demanda menos dinero para retener. Recuerden que cuando el ingreso de alguien cae, la persona tiende a demandar menos dinero. Es así como en el área de Mendoza cae la oferta monetaria. Mientras tanto, los agentes de San Juan ven como sus ingresos suben y tienen más dinero. 

El dinero es redistribuido desde Mendoza hacia San Juan, desde la zona donde la demanda por sus productos cae hacia el área cuya mercancía experimenta un incremento de demanda. La salida de dinero desde Mendoza es nada más que el acto voluntario de sus habitantes que demandan menos dinero al haberse reducido sus ingresos. Dentro del área peso, el mercado mantiene el balance dinerario entre las provincias a medida que crecen o decrecen.

Ahora bien, ¿Cuál es el “área oro” bajo Patrón Oro internacional? Simple, todo el mundo. Cada una de las naciones no es un área monetaria independiente, sino que constituyen un área monetaria mundial que emplea el oro como medio general de intercambio. De igual modo que las provincias argentinas no son un área monetaria independiente, sino parte de un área monetaria nacional que emplea el peso. En otras palabras, lo que funciona hoy y siempre ha funcionado entre provincias, estados y regiones bajo una misma moneda fiat dentro de cada país, también funciona entre países bajo una misma moneda mercancía homogénea internacional como el oro.

Si, por ejemplo, cae la demanda internacional de manufacturas textiles mientras aumenta la de trigo, entonces los ingresos en Gran Bretaña caen mientras dentro de Estados Unidos crecen. Al disminuir precios e ingresos manufactureros en el país europeo, su demanda de dinero también lo hace provocando un déficit de balanza de pagos y su correspondiente salida de oro. Lo contrario ocurre en USA donde el precio del trigo e ingresos de granjeros suben y, por ende, sus saldos de tesorería. El superávit externo y la entrada de oro hacen aumentar el stock de dinero norteamericano. Como podemos comprobar, el proceso es exactamente el mismo que el antes visto con provincias operando en la misma área monetaria fiat: una redistribución de dinero dentro de un sistema cerrado. Cualquier país bajo Patrón Oro (sin importar que tenga minas o no) puede asegurarse, vía la balanza de pagos temporalmente aumentando sus exportaciones y disminuyendo sus importaciones, la cantidad de oro que sus residentes necesiten por la razón que sea. Las transferencias netas de dinero de un país a otro, a largo plazo, solo ocurren como respuesta a cambios relativos en la demanda de dinero entre las dos naciones.

Así como son irrelevantes (no hay estadísticas, a nadie le importa ni preocupa) los resultados de la balanza de pagos interprovincial dentro del área peso en Argentina, también son irrelevantes los resultados de la balanza de pagos de cada país en el área oro. Tal y como lo leen: en un sistema de Patrón Oro internacional, en los países que operen con ese dinero mercancía los déficits y superávits de balanza de pagos son irrelevantes. De exactamente la misma manera en que son irrelevantes los déficits y superávits entre, digamos, New York y New Jersey en el área dólar (Estados Unidos) o entre Tokio y Saitama en el área yen (Japón), etc. 

Además, esa redistribución de un determinado stock de dinero en un área monetaria no implica inflación o deflación en ciertas zonas. Cierto es que luego del proceso hay más dinero fiat y precios e ingresos más elevados en San Juan mientras existe menos circulante y precios más bajos en Mendoza. Por ejemplo, en el inicio hay $100 de oferta monetaria fiat en Argentina, San Juan tiene $30 y Mendoza $70. Luego del cambio productivo, San Juan tiene $40 y Mendoza $60. ¿Ha habido inflación en San Juan y deflación en Mendoza? No. El dinero se ha redistribuido desde Mendoza hacia San Juan. Ese cambio relativo es simplemente el resultado del hecho de que la demanda de cierto producto ha caído en una determinada área (Mendoza) y, por tanto, los ingresos allí han bajado. Lo que trae como consecuencia que, como los ingresos son menores, la gente demande menos dinero. Concomitantemente la oferta monetaria en la zona mendocina cae. La salida de dinero de Mendoza es un acto voluntario de la población que cuenta con menor ingreso. Si en un hogar el ingreso con el que vive la familia es reducido a la mitad, ceteris paribus, ya no se guardará tanta tenencia de efectivo como antes del recorte. El dinero fluirá fuera de la casa (tendrá un déficit de balanza de pagos) por un tiempo hasta lograr tener las nuevas y menores tenencias de efectivo que sean subjetivamente óptimas en la actual situación de menor ingreso. Así ocurrirá con muchos hogares mendocinos.

Por otro lado, la mayor riqueza e ingresos de San Juan causan una mayor entrada de dinero (demandan más para sus aumentadas transacciones y dado sus ingresos más elevados). Solo habría inflación si la cantidad de pesos en toda el área peso subiera a más de $100 y deflación cuando baje a menos de $100. Inflación (o deflación) significa un incremento (o disminución) de la cantidad de dinero* en un sistema cerrado. El área cerrada bajo Patrón Oro puro es todo el mundo. La redistribución de dinero dentro de esa área no es inflación ni deflación. A medida que ciertas zonas del mundo se hacen ricas más rápido que otras partes, el dinero (oro) sale de las regiones con rezago hacia donde los ingresos están subiendo. 

Otra conclusión importante y que refuta una concepción muy popular es que la entrada de dinero en sí misma no hace rico a un área o a una nación, sino que es al revés. La entrada de dinero es el resultado de que la nación o el área es más rica, produce más. Dado que lo que produce San Juan se volvió más valioso, la consecuencia es que experimenta un aumento de ingresos monetarios, demanda más circulante y por ello ingresa más. 

En resumen, el mecanismo fundamental del Patrón Oro actúa incluso hoy en día en cada área monetaria del mundo. Prácticamente en todos los lugares del planeta, actualmente y a cada minuto opera el principio básico que operaría internacionalmente con Patrón mercancía. No existe, bajo Patrón Oro, ningún peligro de que una nación no disponga de dinero suficiente ni que esté condenada a ello por no tener minas. Decir que el funcionamiento de los flujos internacionales de dinero del Patrón Oro sería inviable en la actualidad es tan absurdo como negar la viabilidad de lo que funciona hoy cada minuto, cada hora, cada día, dentro de todos los países del mundo con moneda fiat propia y que no causa ningún problema.







*Estrictamente, es un incremento o disminución de sustitutos monetarios o medio de intercambio respecto al incremento o disminución neta de especie (metales preciosos, dinero mercancía) producida por el mercado. Cuando el sistema bancario de reserva fraccionaria expande y piramida una cantidad mayor de depósitos o notas de banco sobre el oro, eso sí es inflación. Y cuando la salida de oro del país o región contrae esos adicionales sustitutos monetarios sin respaldo (medios fiduciarios), eso sí es deflación. Con la intervención de la reserva fraccionaria el país no solo pierde, digamos, 1.000 onzas de oro, sino que además los bancos que son despojados del metal deben contraer los préstamos y dinero papel exacerbando la salida de oro. En síntesis, la entrada (salida) neta de oro a un país o región en sí misma no es inflación (deflación). Pero aumentar la cantidad de sustitutos monetarios por encima de la cantidad de metal que entró sí lo es. Es la reserva fraccionaria lo que causa la contracción adicional cuando el oro sale o la expansión extra cuando el metal entra. Esa inflación y deflación añadida no es culpa del Patrón Oro en sí, sino de la reserva fraccionaria.





Hayek, Friedrich von [Salerno, Joseph T. Ed.] (2008) Prices and production and other works. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (1985), "Gold and the international monetary system: The contribution of Michel A. Heilperin". En Rockwell, Llewellyn H. Ed. (1992) The Gold Standard: Perspectives in the Austrian School. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

lunes, 19 de septiembre de 2016

El mecanismo de flujo-precio-especie del Patrón Oro

Cantillon y Hume. Aunque no se conocen retratos
de Cantillon
, este sería él según Wikipedia.

Continuando la descripción del Patrón Oro, ahora veremos superficialmente el famoso "mecanismo de flujo-precio-especie". 

La palabra "especie" (specie) es simplemente otro término para decir "metales preciosos" (oro, plata, etc.). El mecanismo de flujo-precio-especie es la forma en que se llama al proceso de ajuste de balanza de pagos. 

A pesar de que es universalmente conocido por la exposición de David Hume, el mecanismo fue descrito primera vez por Richard Cantillon.

Veamos algunas de sus características según Joseph Salerno


(1) Tiende a mantener, al menos a largo plazo, en equilibrio la balanza de pagos. Un país no puede tener continuadamente déficits (ni superávits) de balanza de pagos. Si eso ocurriera, todas las reservas de metal de la nación saldrían del sistema. Pero mucho antes de que ello pase, habría corridas bancarias internas colapsando el sistema bancario. 
(2) Distribuye el oro a lo largo del área del Patrón Oro de acuerdo a las demandas relativas de dinero. Los déficits (y superávits) de balanza de pagos tienen claramente una función: distribuir el dinero desde donde sobra relativamente hacia donde falta. Cuando una nación produce más oro porque descubre nuevos yacimientos fácilmente accesibles o aparece una tecnología que hace caer los costos de minarlo, aumenta la oferta monetaria nacional y puede gastar más en importaciones mientras exporta menos. Gracias al déficit de balanza de pagos consecuente, el oro sobrante sale del país hacia las otras naciones. La sangría aurífera cesa cuando los habitantes ya no sienten que tienen dinero sobrante. Por otro lado, si la gente en una nación demanda dinero adicional para llevar a cabo más transacciones o porque prevén mayor incertidumbre futura, exportan más bienes y activos financieros al resto del mundo mientras importan menos. Vía el superávit de balanza de pagos, ingresa el metálico que requieren. La entrada de oro se detiene cuando los agentes nacionales estiman que tienen suficientes saldos de tesorería. 
(3) Limita la inflación del banco central y de los bancos. El banco central o los bancos comerciales pueden, bajo un sistema de reserva fraccionaria, aumentar temporalmente la oferta monetaria. Pero desatando al mismo tiempo fuerzas que, vía el mecanismo de flujo-precio-especie, inevitablemente revierten esa expansión. Si el banco central y los bancos comerciales intentan emitir más sustitutos monetarios de los que la cantidad de oro en reserva permite (medios fiduciarios), entonces los ingresos y precios domésticos comenzarán a subir a medida que los prestatarios gastan las adicionales notas y depósitos. Los precios internos pueden subir a una altura mayor relativamente a los internacionales, los gastos en importaciones suben, las exportaciones caen y se produce una salida de oro del país. A medida que las reservas de oro disminuyen, los bancos deberán detener la expansión monetaria o directamente contraer el stock de dinero
La teoría austriaca sobre la distribución del stock de dinero entre las naciones comienza necesariamente con la demanda individual para retener un stock de medio general de intercambio. Las escalas de valor individuales de dinero contra bienes son la explicación definitiva para la asignación mundial del medio general de intercambio entre agentes de distintas naciones. Los flujos monetarios internacionales (déficits y superávits de balanza de pagos) actúan para equilibrar las demandas y ofertas stock de dinero. Solo los cambios en las demandas de dinero (manifestadas en excesos de demanda netos, positivos o negativos) pueden producir déficit o superávit a la larga. Los movimientos en la balanza de pagos que ocurran sin que se modifique la demanda stock de dinero tenderán a ser de corto plazo y a autoequilibrarse (Salerno, 2010: 88-89)

En un sistema monetario de dinero mercancía, el desequilibrio de balanza de pagos es simplemente una fase integral en el proceso por el cual las tenencias de efectivo individuales y, por ende, nacionales se ajustan a los niveles deseados. Es decir, el proceso de ajuste monetario individual de los agentes de un país es la esencia del desarrollo de equilibración de la balanza de pagos (Salerno, 2010: 170). 

Tal y como vimos antes, ante un faltante o exceso de demanda de dinero metal los agentes de una nación tenderán a reaccionar aumentando sus ventas de bienes, servicios, factores productivos y activos financieros al mundo (exportaciones) y disminuyendo sus compras (importaciones). Ese intento por aumentar sus tenencias de efectivo, resultará en un superávit de balanza de pagos y, por ende, una entrada de la mercancía que se usa como dinero. Ese superávit y su correspondiente ingreso dinerario de oro se detendrá cuando los saldos de tesorería domésticos hayan alcanzado los niveles deseados y el faltante dinerario este saciado (Salerno, 2010: 170). 

Por el contrario, frente a un excedente de dinero los agentes responden incrementando sus compras de bienes, servicios, factores productivos y activos financieros del mercado mundial (importaciones) y restringiendo sus ventas (exportaciones). Al deshacerse del sobrante monetario, provocan un déficit de balanza de pagos que implica una salida de oro. Este escape dinerario se detiene cuando se estima que el sobrante desapareció. 

Como se observa, hay otro factor además del cambio de precios relativos que facilita la equilibración "automática" o, mejor dicho, espontánea de la balanza de pagos. Es el efecto directo sobre el gasto, tanto en bienes nacionales como importados, causado por el flujo de dinero desde una nación a otra. La contracción de la oferta monetaria en el país con déficit provoca, ceteris paribus, una reducción de los ingresos monetarios de los residentes y ello incita directamente a bajar sus demandas de bienes internos y externos. Opuestamente, en la nación superavitaria, el stock de dinero crece y con él los ingresos monetarios aumentando la demanda por productos foráneos y nacionales. Para que ocurra el ajuste bajo un sistema de dinero metálico, el déficit de balanza de pagos causa un cambio en la oferta monetaria del país afectando el comercio (a) directamente a través de cambios en las demandas causados por los modificaciones en el stock de dinero y (b) indirectamente vía cambios de precios resultantes de los movimientos de metal de un país a otro (Heilperin, 1939: 163; Salerno, 1985: 84). 

Por lo tanto, el gobierno no tiene que preocuparse en lo más mínimo por la balanza de pagos, las fuerzas del mercado lo manejan perfectamente. El dinero metálico sale de los países donde la gente tiene un excedente de dinero en sus saldos de tesorería y entra en las naciones donde los saldos son insuficientes. Como cualquier otro producto, el dinero mercancía (oro) se exporta cuando abunda y se importa cuando escasea (Mises, 2006: 49; Salerno, 2010: 171). 

Podemos concluir que en el largo plazo los desequilibrios de balanza de pagos son exclusivamente de naturaleza monetaria. 

En posteriores posts veremos más de cerca este mecanismo.










Heilperin, Michael A. (1939) International Monetary Economics. New York: Longmans, Green and Co.

Mises, Ludwig von (2006) The causes of the economic crisis. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (1985), "Gold and the international monetary system: The contribution of Michel A. Heilperin". En Rockwell, Llewellyn H. Ed. (1992) The Gold Standard: Perspectives in the Austrian School. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute
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sábado, 10 de septiembre de 2016

Teoría monetaria 101: el proceso de ajuste monetario


Antes de continuar con la serie de posts sobre el Patrón Oro, detengámonos un momento en el proceso de ajuste monetario.

¿Qué es la demanda de dinero? Es el stock de dinero retenido para eventos futuros inciertos que no se ha deseado gastar en consumo e inversión. La demanda de dinero es la cantidad de dinero que las personas subjetivamente (cuya intensidad está enteramente determinada por juicios de valor) desean y están capacitadas de obtener y guardar. Ello se suele denominar también como atesoramiento o tenencia de efectivo (cash holding), saldos de tesorería o balance de efectivo (cash balance). La cantidad de dinero que un individuo decida retener está determinada por la utilidad marginal del dinero atesorado en su escala de valoración.

El proceso de ajuste monetario es la serie de reacciones concatenadas que ocurren ante un desequilibrio monetario, tanto a nivel individual como agregado. Veamos, resumidamente, el inicio de la cadena de sucesos:

¿Cómo se lidia con un excedente de dinero respecto a su demanda?
Gastándolo:
(a) aumentando las compras
(b) disminuyendo las ventas
(c) una combinación de ambos
¿Cómo se lidia con una falta de dinero respecto a su demanda?
No gastándolo:
(a) aumentando las ventas
(b) disminuyendo las compras
(c) una combinación de ambos
Primero una aclaración: no se debe entender el término “venta” solo como ser el dueño de un negocio o empresa y vender artículos o servicios. También cuando una persona trabaja en cualquier puesto útil está “vendiendo”. Lo que vende es su trabajo, un servicio que presta por un determinado tiempo. Al trabajar más, vende más, incrementa su producción y, por ende, contribuye a aumentar la oferta de lo que ayude a producir.

Dada una determinada demanda de dinero, es decir, la persona subjetivamente estima que tiene la cantidad de saldos de tesorería que necesita para cualquier imprevisto y dada una cierta existencia global de dinero; obtener un adicional stock de moneda provocará un desequilibrio al mismo nivel de precios. La cantidad de dinero que la gente tiene es ahora mayor que la cantidad que demanda para retener. Quien tiene más dinero del que cree que necesita a un cierto nivel de precios, gastará en consumo, en inversión o una combinación de ambas para deshacerse del excedente. En otras palabras, una de las primeras inclinaciones de la gente es provocar (1) un exceso de demanda monetaria que se manifiesta en el mercado de bienes, factores o activos financieros. Si se inclina por la inversión, puede gastar en factores de producción ya sea para iniciar un emprendimiento o ampliar uno existente o también comprar activos financieros que le rindan cierto interés. Si gasta en consumo, va adquirir bienes o servicios de consumo*. También puede dividir el sobrante en ambos: invertir una parte y con la otra comprar bienes de consumo. 

Adicionalmente, otra inclinación relacionada con quien tiene más dinero del que asume que necesita es que (2) tenderá a restringir sus ventas. Es evidente que en esta nueva situación no necesita esforzarse en conseguir tanto dinero como antes dado que ahora tiene un relativo excedente. Además, mayores ventas implican inyectar más dinero al exceso. Por ende, su oferta de bienes o servicios es disminuida. Un trabajador tenderá a emplearse por menos horas y los vendedores de bienes, al ver que tienen tenencias de efectivo mayores de las que desean, estarán menos incentivados a vender sus existencias. Y si lo hacen, ahora se desprenderán de menos bienes al mismo precio o de la misma cantidad de productos que antes pero a mayor precio.

Un ejemplo extremo de ello sería que imaginen que se sacan diez millones de dólares en la lotería hoy mismo. ¿Acaso van a guardar y mantener retenido todo ese exceso de dinero en sus cuentas corrientes o en efectivo en una caja en sus casas o en la billetera? Claro que no. Seguramente saldrán a gastarlo, ya sea en bienes de consumo, invirtiéndolo o ambas. Adicionalmente, es probable que ya no deseen trabajar tanto como antes o que renuncien directamente a su empleo mientras sientan que tienen un excedente dinerario. Por lo que reducen drásticamente la oferta de sus servicios y lo que producen.

Como podemos ver, individualmente cada agente puede deshacerse del sobrante de dinero (comprando cosas con él). Sin embargo, en agregado no se puede hacer. El stock total de dinero necesariamente sigue existiendo, por lo que no desaparece, sino que se ajusta su rendimiento. Ya sea que actúe uno de ellos o los dos juntos, ambos factores, (1) más demanda monetaria y (2) menor oferta de bienes y servicios, provocan una tendencia a la elevación relativa del precio de estos últimos. A medida que el dinero es gastado una y otra vez, tiende sucesivamente a elevar los precios. Es decir, una caída del precio (poder adquisitivo) del dinero: los precios suben por encima de lo que habrían subido si el exceso de dinero no hubiera estado presente en primer lugar.

Consecuentemente, dado que su poder adquisitivo está cayendo, su cantidad demandada aumenta. El exceso de dinero hace que los precios suban (el poder adquisitivo del dinero baja) hasta absorber ese excedente. Se propende a compensar el desequilibrio de sobrante dinerario al rendir este menos servicios (compra menos). Entonces el dinero ya no se estima tan excedente como con antelación pues su poder de compra es menor que antes. En agregado, los individuos no se pudieron librar del dinero, pero sí consiguieron subir los precios para terminar con el excedente en sus tenencias de efectivo. 

La caída del poder adquisitivo (la elevación de precios) continuará hasta el momento en que ya los agentes no estimen que tienen dinero en exceso. En ese momento, se detiene tanto el aumento del gasto como la retirada de inventarios y horas de trabajo del mercado. Es la propia caída del poder adquisitivo lo que tiende a eliminar el excedente: a medida que baja el precio del dinero, su cantidad demandada aumenta pues se necesita más para la misma cantidad de compras anticipadas. 

Veamos ahora el caso opuesto. Quien tiene menos dinero del que estima que necesita se comportará de forma inversa. Su esfuerzo por incrementar sus saldos de tesorería se manifiesta en una restricción de compras e incremento de ventas. Al molestarse en adquirir unidades monetarias adicionales, produce efectos contrarios a lo visto anteriormente. El primero es (1) una carencia de demanda monetaria, o sea, disminuir sus gastos tanto en el mercado de bienes y factores como de activos financieros. Sus desembolsos en inversión pueden caer mientras mantiene los de consumo igual o disminuir este último mientras los mantiene en el primero o disminuir ambos.

En segundo lugar puede ocurrir que (2) incremente sus ventas. El dinero obviamente no se compra con dinero, sino con bienes y servicios. Para adquirir más efectivo, el sujeto debe aumentar la disponibilidad de ya sea los servicios que ofrece o los bienes o activos financieros que posee. La oferta de bienes y servicios es, de esta forma, incrementada.

Nuevamente en forma individual la gente puede obtener más dinero (gastando menos), pero a nivel global no. La totalidad del stock de dinero sigue siendo la misma, no la pueden aumentar. Como ocurría antes, la acción individual o conjunta de estas medidas, (1) menos demanda monetaria y (2) mayor oferta de bienes y servicios, causará que se contraigan los precios de estos últimos. O, lo que es lo mismo, que el poder adquisitivo (precio) del dinero aumente, cayendo, de esta forma, la cantidad demandada de dinero. Por lo tanto, el desequilibrio a causa de la falta de dinero se tiende a compensar gracias a que la unidad monetaria rinde más servicios (compra más).




*El hecho de que en los casos mostrados al aumentar el gasto el consumo y no el de inversión o viceversa esté cambiando la preferencia temporal es una discusión que excedería mucho este post. Por simplicidad, acá no se tomará en cuenta.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Oferta monetaria bajo Patrón Oro

Sustituto monetario de 1908 en EE.UU.
Fuente: Wikimedia

Cuando se pone en discusión la vuelta al Patrón Oro o cómo funcionaba en el pasado, suele surgir la pregunta: bajo un sistema monetario de dinero duro, ¿Cuál sería la oferta monetaria? Como veremos a continuación, la respuesta es simple: consiste en el oro de varias formas y denominaciones de peso que haya, más las reclamaciones en forma de notas bancarias y depósitos a la vista.
 
Tanto las notas de banco como los depósitos a la vista sujetos a cheque, en circunstancias normales (no de crisis y no depresivas), son aceptados en transacciones monetarias como sustitutos del bien monetario físico. Por esta razón son “sustitutos monetarios”, porque ocupan el lugar del dinero material per se en los intercambios. En términos económicos, los debates jurídico-legales son irrelevantes para este caso, equivalen a recibos de almacenamiento (warehouse receipt), cambiables por oro en cualquier momento en las instituciones emisoras. Por eso sustituyen al metal precioso (bien monetario): dado que se sabe que uno puede ir a la institución en cualquier momento y obtener de inmediato exactamente la cantidad de oro que dice el papel. Tener esos sustitutos monetarios equivale a ser el dueño de ese monto de oro, poseerlos corresponde económicamente a detentar un título de propiedad sobre el monto dinerario.

En cuanto a los depósitos a la vista, recuerden que, al momento de pagar, no es el cheque en sí mismo lo que actúa como sustituto de dinero. El cheque solo es la orden escrita de transferir el deposito a la vista (o una fracción del mismo) de una persona a otra. Es el depósito a la vista (demand deposit), y no el cheque, lo que funciona como si fuera dinero (sustituto monetario); pues es un recibo de almacén (no escrito) equivalente al dinero (Rothbard, 1983: 105). Los depósitos y las notas de banco deben ser redimidos en dinero, pero no son ese dinero a ser redimido. Pueden ser tratados como sustitutos de dinero, pero no son dinero.

Veamos los conceptos con más precisión:

¿Qué son los sustitutos monetarios? Son reclamaciones (claims) a una determinada cantidad de dinero y que son (i) seguras y ciertas, (ii) instantáneamente redimibles (iii) a valor par y, por supuesto, (iv) en especie (metal precioso, dinero). Además, y este punto es importante, (v) el público sabe, piensa o percibe los puntos anteriores.

Esos sustitutos monetarios, a su vez, pueden estar (a) cubiertos completamente por dinero (se llaman “certificados de dinero”) o (b) no estarlo (denominándose “medios fiduciarios”).

¿Qué es una nota de banco? Simplemente es un recibo (escrito en un papel, claro) que el banco da a sus depositantes en el cual se explicita que la institución se compromete a entregar en demanda una cierta cantidad de oro (o papel moneda del gobierno u otras formas de efectivo). En otras palabras, es un pagaré o nota promisoria pagadera en demanda al portador en dinero equivalente a su monto nominal (face value). Por supuesto, no genera interés.

¿Qué es un depósito a la vista (demand deposit)? Luego de que se usaran las notas de banco, emergió otra forma de recibo: el depósito a la vista. Es una cuenta intangible, a diferencia de la pieza tangible de papel como la nota, en una institución en la cual los fondos depositados pueden ser redimidos en cualquier momento en dinero en efectivo. El retiro de fondos de la cuenta a cambio de efectivo se puede realizar sin ninguna necesidad de anoticiar previamente a la institución.

Económicamente, los depósitos a la vista y las tangibles notas de banco son simplemente dos formas tecnológicas de la misma cosa: un recibo cambiable con seguridad por dinero efectivo (oro) inmediatamente a valor par (Rothbard, 1983: 106).

Recordando la clasificación del dinero, sabemos que bajo Patrón Oro la oferta monetaria consiste de (Salerno, 2010: 357; Heilperin, 1939: 25-26):

(1) Oro físico: que puede presentarse en (a) varias formas (monedas, barras, joyería) y (b) distintas denominaciones de peso (onzas, gramos, granos).


(2) Reclamaciones de oro: que pueden presentarse en forma de (a) notas de banco papel y (b) depósitos a la vista sujeto a cheques.

Es decir que en un verdadero sistema de Patrón Oro las reclamaciones, sean notas de banco o depósitos a la vista (y equivalentes), son sustitutos monetarios (Mises, 1949: 429). Desde el punto de vista y para el análisis económico, los sustitutos monetarios no son dinero. Se puede decir que, bajo ciertas circunstancias, actúan como si fueran dinero, pero no que son dinero en sentido estricto. En resumen:


Dinero = oro = monedas, bullion, etc. en granos, onzas, gramos, etc.

Sustitutos monetarios = notas de banco y depósitos a la vista

Oferta monetaria = dinero + sustitutos monetarios

Descontando ciertos episodios de fraude y falsificación, la oferta total de dinero en la economía es en última instancia siempre igual al peso total de oro que mantienen en sus saldos de tesorería el público no bancario más las reservas de los bancos (Salerno, 2010: 357).

En definitiva, bajo Patrón Oro las notas de banco y depósitos a la vista (y equivalentes) son sustitutos monetarios redimibles inmediatamente por oro a valor par.





Heilperin, Michael A. (1939) International Monetary Economics. New York: Longmans, Green and Co.

Mises, Ludwig von (1949), Human Action: The Scholar’s Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2008.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mis
es Institute.

sábado, 27 de agosto de 2016

La unidad monetaria del Patrón Oro


Como ya vimos en un post anterior, en el sistema de Patrón Oro el dinero es oro y el oro es dinero. Evidentemente el bien económico usado como dinero es algún metal precioso. Siendo metal noble, es uno de los bienes físicos más tangibles y, por lo tanto, se suele intercambiar en términos de peso (en unidades como toneladas, libras, onzas, kilos, gramos, etc.). Consecuentemente, el oro va a ser cambiado en términos de peso y todas las monedas nacionales serán definidas como pesos particulares de metal precioso (Rothbard, 1963: 12; 1983: 9).

Bajo Patrón Oro genuino, la unidad monetaria (la unidad para hacer las cuentas) es, de facto y de iure, una unidad de peso de oro (bien elegido por el mercado como dinero). Esto es así ya sea que la unidad monetaria adopte directamente el nombre del estándar de peso puro (gramos, onzas, etc.) o si se elige un nombre especial (dólar, franco, etc.). Cualquiera sea el caso, el nombre simplemente está designando un específico estándar de peso del bien usado como dinero (Salerno, 2010: 330, 356). Sin importar en absoluto el nombre, lo relevante es que el dinero es el oro. El mercado elegirá la unidad común de tamaño del bien monetario que sea más conveniente. Por ejemplo, si el platino es dinero, probablemente sea comerciado en fracciones de onza; si se usara el cobre, en libras o toneladas. El tamaño elegido es irrelevante para el análisis (Rothbard, 1963: 15). En resumen, suponiendo que el mercado elige como dinero el oro (algo que no necesariamente es o será siempre así), con el sistema de Patrón Oro tenemos que:


Dinero = dinero mercancía = oro

Unidad monetaria = unidad de peso del bien monetario (dinero) = gramo de oro, onza de oro, etc.

Nombre de la moneda = nombre para una cierta unidad de peso del bien monetario = dólar (1/20 onza de oro), franco (1/100 onza de oro), libra esterlina (1/4 onza de oro), etc.


Como se ve, la unidad monetaria es, por ejemplo, la onza de oro y “dólar” es simplemente un nombre para la cantidad 1/20 de onza de oro. El “dólar” es definido como el nombre para aproximadamente 1/20 de una onza de oro, la “libra esterlina” es definida como nombre para aproximadamente 1/4 de onza de oro, etc. (Rothbard, 1963: 14) Noten que el término “dólar” se aplica solo a onzas de oro, y no a onzas de cualquier cosa. La unidad monetaria es una unidad de peso de un cierto bien usado como dinero, como el oro (Rothbard, 1962: 30). Se refiere a un determinado y especifico ente.

Los nombres por sí mismos, sin importar cuales sean (dólar, libra esterlina, franco, marco, peso, etc.), jamás pudieron surgir del mercado como dinero. ¿Cómo se engendraron entonces? Simple, todos y cada uno de esos nombres se originaron como denominaciones para unidades de peso del bien dinero, oro o plata u otros (Rothbard, 1962: 29). No comenzaron como nombres puros, entidades independientes, sino denominaciones para unidades de peso de bienes dinerarios particulares.

Es por esto que, como ya vimos extensamente, es completamente incorrecto decir que bajo Patrón Oro “el precio del oro es fijo en términos de dólar” o que “el dólar es fijado a ser igual a un cierto peso de oro”. El dólar no es un ente independiente a intercambiar. El dólar es definido como una unidad de peso, 1/20 de una onza de oro. El dólar es ese peso de oro (Rothbard, 1962: 30).

De paso, vale la pena acotar que si la unidad monetaria se hubiera conocido siempre como la unidad estándar de peso (“onzas de oro”, “gramos de oro”, etc.) en lugar de reconocerse con nombres (“dólar”, “libra”, etc.), habría sido mucho más difícil para los gobernantes inflar artificialmente la cantidad de dinero (Rothbard, 1983: 51-52). Los gobiernos con acciones deliberadas impulsaron que se usaran nombres de divisas nacionales en lugar de unidades estándar de peso (Rothbard, 1962: 32-42). Lamentablemente, el Patrón Oro clásico pecaba de esta característica peculiar fomentada estatalmente: la unidad monetaria oro implicaba diferentes nombres en distintos países, en lugar de estar denominada en unidades de peso estándar (gramos, onzas). En un mercado libre puro, el oro o unidad monetaria simplemente se cambiaría usando nombres estándar de peso (gramos, granos, onzas, etc.) y el uso de confusos nombres como “dólar”, “franco”, etc. sería superfluo e inútil (Salerno, 2010: 351; Rothbard, 1963: 14).







Rothbard, Murray N. (1962) The Case for a 100 Percent Gold Dollar. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2001.

Rothbard, Murray N. (1963) What Has Government Done to Our Money? Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2010.

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Mises Institute. 2008.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

miércoles, 24 de agosto de 2016

El Patrón Oro requiere la circulación de monedas



Cuando la sociedad se encuentra bajo un Patrón Oro estricto, la forma física del bien que se usa como dinero (oro) puede ser variada. Por ejemplo, no es inverosímil que se presente en formato de joyería. Pero lo más común históricamente ha sido que el oro circule entre los agentes ya sea como (a) monedas para transacciones diarias normales o como (b) bullion (barras o lingotes de un cierto grado de pureza y peso) para grandes sumas. Por lo tanto, es esperable que las monedas circulen y cambien de manos con mayor frecuencia que el bullion. Adicionalmente, podría ocurrir y ha ocurrido que a las monedas de oro se les complementen otras de plata para operaciones con montos muy pequeños. Ese oro físico se encontrará en los saldos de tesorería de los miembros de la sociedad junto con una cierta cantidad de sustitutos monetarios.

La demanda de oro por parte del público, principalmente en forma de monedas aunque también bullion, es de importancia fundamental para el correcto funcionamiento del Patrón Oro por varias razones:


  • (1) Familiaridad con el verdadero dinero: la primera razón es que el público general debe estar habituado al uso del bien que ha sido escogido como dinero luego de un proceso evolutivo de miles de años. Es por eso que las monedas, u otras formas de dar formato a cantidades pequeñas de metal precioso (lo que no excluye las monedas de plata), son fundamentales: el público general, desde el más pobre al más rico comenzando todos a su más temprana edad, debe conocer y reconocer el oro o plata, además de los sustitutos monetarios. Debe acostumbrarse a intercambiar con ellas, saber distinguir si son verdaderas (así como hoy lo hace con billetes) y verlas de forma regular. El efectivo debe ser el metal precioso, la gente debe saber que el oro es el dinero. Tener monedas de oro en sus casas para sus compras del día a día y guardadas en baúles. El público conoce así, la solidez del dinero sonante. Tristemente, hoy en día hay mucha gente con más de 40 años que jamás vio en su vida una moneda de oro. Nunca conocieron el dinero real, más allá de los billetes papel fiat, chequeras o números en una cuenta bancaria.

A pesar de que este primer punto es una opinión personal, luego de escribirlo he notado, con inmenso gusto, que el propio Mises (posteriormente en su vida) pensaba muy similar (Hülsmann, 2007: 650-51, 921-23). Para el economista austriaco la principal función de que la gente este acostumbrada a usar oro es que siempre estarán conscientes de que el dinero del país es el oro y que están bajo Patrón Oro. Esta concientización no es solo por un tema pedagógico, sino que permite que el ciudadano medio pueda saber si su gobierno está apegado a políticas de dinero sano o si está tratando de manipular el sistema monetario (Hülsmann, 2007: 650-51). La verdadera defensa del Patrón Oro la hacen los ciudadanos y su comercio, no el Estado. Mientras la gente tuviera en las manos dinero real, notarían cualquier desviación de políticas sanas. Cualquier banco o gobierno que se negara a redimir cheques sería inmediatamente reconocido como fraude (Hülsmann, 2007: 922).


  • (2) Control sobre la banca: en el sistema de Patrón Oro, un incremento de la demanda de oro implica necesariamente un factor de decrecimiento de las reservas de los bancos comerciales. La gente va a los bancos, disminuye su tenencia de depósitos a la vista o notas y pide su oro de regreso. Los bancos o deben usar sus reservas o, en caso de existir banco central, deben ir hasta este a comprar oro, depredando sus reservas. Inversamente, una caída en la demanda de oro provoca un incremento de las reservas de los bancos (Rothbard, 1983: 148).

En palabras simples, un aumento de la demanda de oro por parte del público disminuye las reservas de los bancos en el mismo monto. Ese oro es, en general, en forma de monedas. Pero no se detiene ahí, el decrecimiento monetario bancario va más allá de la caída de reservas cuando los bancos actúan con reserva fraccionaria. A lo largo de los meses, la caída de reservas hará desaparecer de forma multiplicativa el “dinero bancario” (en este caso, sustitutos monetarios sin respaldo, conocidos como medios fiduciarios). La demanda de oro del público ejerce un efecto muy significativo en las reservas de los bancos y, por ende, en la expansión y contracción de medios fiduciarios bajo el sistema de reserva fraccionaria (Rothbard, 1983: 148-49).

Adicionalmente a este drenaje interno de oro, el escape externo también es una fuerza que contribuye a deflactar la previa inflación monetaria del sistema de reserva fraccionaria. Por ejemplo, para el comercio exterior y para transacciones importantes de grandes comerciantes, en lugar de monedas se usa bullion. En cualquier caso, los efectos son exactamente los mismos: contraer las reservas de los bancos. La forma física del bien monetario es irrelevante para sus efectos económicos.


  • (3) Corridas bancarias: No solo es importante el control antes mencionado para evitar en la medida de lo posible que se hagan mal las cosas, sino también poder castigar y hacer caer a quienes ya lo hayan hecho mal. Las corridas bancarias son un suceso en el cual un número importante de los clientes (depositantes y los tenedores de notas) pierden la confianza en el banco y temen que no pueda redimir inmediatamente el efectivo. Los depositantes y tenedores de notas simultáneamente se apresuran al banco a cambiar por efectivo (monedas de oro y bullion) sus depósitos y notas, otros clientes se enteran y la corrida se intensifica. A veces, una corrida contra ciertos bancos puede desembocar en una corrida contra todo el sistema bancario.

Dado que el efectivo es el oro y que los bancos son requeridos a redimir sus notas o depósitos de inmediato en ese metal precioso, el público ejerce una muy saludable presión sobre el sistema bancario que actúa con reserva fraccionaria. Las corridas bancarias o simplemente la amenaza de ellas son suficientes para que la banca actúe mucho más prudentemente en sus aventuras inflacionarias de lo que actuaría sin ese apremio.

La corrida bancaria es un método rápido y eficiente para limpiar la economía de bancos tóxicos y muy inflacionarios. Es maravillosamente efectiva porque (a) es irresistible, en el sentido de que una vez comenzada es muy difícil de detener y (b) es un mecanismo dramático para llamar la atención de la gente sobre la inherente insolvencia e iliquidez del sistema de reserva fraccionaria por lo que (c) las corridas se retroalimentan entre sí, pues una puede inducir que siga otra en otro banco (Rothbard, 1983: 113). A pesar de estas propiedades curativas para el sistema económico, su desventaja principal es que es un evento que no ocurre seguido. Cierto es que, cuando pasa, es devastadoramente rápido. Pero una corrida puede suceder luego de una considerable expansión del crédito por parte de la banca. El miedo constante de los bancos a la corrida pone un cierto freno a que la orgía inflacionaria no sea muy grande, pero aun así la banca puede montarse una buena cantidad de expansión crediticia antes de la catástrofe. Las corridas no son una restricción continua e importante en el día a día, sino un fenómeno de una vez que actúa mucho después de que la inflación ocurrió (Rothbard, 1983: 114).


  • (4) Correcto funcionamiento del Mecanismo Flujo-Precio-Especie: esto está relacionado con los puntos (2) y (3). La fuerza combinada de los drenajes de reservas internas y externas (internal and external drain) son parte del sano funcionamiento del Patrón Oro y de los grandes límites a la inflación que tanto el banco central estatal como del sistema bancario pueden lograr.

La
reversión de la expansión monetaria que provocan las retiradas de oro es esencial. A continuación se presenta la explicación convencional del mecanismo, pero en un futuro post notaremos que el asunto es un poco más complicado. Veamos cómo funciona: ya sea porque se descubren nuevos yacimientos de oro o luego de una expansión de medios fiduciarios por parte del sistema bancario o iniciada por el central, los precios de los bienes y servicios del país que expande se elevan por encima de lo que serían en ausencia de ese crecimiento monetario.

Dado que los precios internos ahora son relativamente mayores que los de otros países, quienes no experimentan inflación monetaria, las exportaciones caen mientras las importaciones aumentan, creando un déficit de balanza de pagos. El país vende menos bienes y servicios al exterior y menos turistas llegan, pues sus precios son más caros. Al mismo tiempo, los residentes dejan de comprar los productos nacionales y se vuelcan a adquirir los extranjeros más baratos, hacen turismo en otros países y los vendedores foráneos notan que en el país pueden vender sus productos a mayor precio que en sus respectivas naciones.

Ese déficit de balanza de pagos crea una salida de oro del lugar que infló su stock de dinero. Más dinero está saliendo del país de lo que entra. Los extranjeros no desean los sustitutos monetarios de la nación con déficit, no quieren los dólares, sino que buscan el oro para así conseguir sus propios sustitutos monetarios en sus territorios. La sangría externa de metal precioso, así como la conversión de notas y depósitos bancarios a oro interna, contraen la oferta monetaria.

La amenaza de ese drenaje externo puede hacer que el sistema bancario contraiga sus préstamos. Y así, las dificultades de muchos negocios y quiebras pueden despertar desconfianza hacia los bancos. Puede, de esta forma, desencadenarse una corrida bancaria importante. E incluso si no empieza, la creciente amenaza de su posibilidad hará a los bancos endurecer su posición prestamista.

Ba
jo Patrón Oro, ninguna nación puede mantener continuamente déficits de balanza de pagos, pues todas sus reservas saldrán del sistema. El dinero (metal precioso, oro) no puede fluir fuera del país constantemente por demasiado tiempo. La salida de oro provoca una contracción de la cantidad de dinero doméstica. Ello reduce los precios internos, promueve exportaciones y restringe importaciones hasta que se repone la cantidad de dinero domestica desde el exterior. Y mucho antes de perder las reservas, habrían corridas bancarias dentro del país que, al tratar todos los clientes de convertir sus depósitos y notas a oro, acabarían con el sector bancario deflacionando la oferta monetaria.

Tanto si aumenta la demanda de oro interna como la externa (dada la pérdida de competitividad por los mayores precios internos), la contracción monetaria es parte del mecanismo equilibrador. La deflación dineraria hace que los precios internos del país que previamente infló, caigan. Su desplome puede llegar ya sea a la misma altura de los precios internacionales o por debajo de estos. Si ocurre que caen por debajo, el movimiento se revierte: las exportaciones nacionales aumentan mientras las importaciones caen. Incrementando la entrada de oro y la oferta monetaria y reiniciando lo antes explicado hasta llegar a algún equilibrio.

Si a la demanda externa, que generalmente se satisface con barras de oro para comercio exterior, se le suma un incremento
de la demanda doméstica de metálico en monedas depredando las reservas de los bancos, el ajuste contractivo deflacionario será mayor y más rápido. Con lo cual el mecanismo funcionará y se saldrá de la situación de engaño inflacionario a mayor velocidad.








Hülsmann, Jörg G. (2007) Mises: The Last Knight of Liberalism. Auburn, Alabama: Mises Institute.

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Mises Institute. 2008
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