miércoles, 31 de diciembre de 2014

Algunas aclaraciones sobre la ley de población de Malthus


Es asombrosa la cantidad de liberales que creen que Thomas Malthus es mala palabra. A tal punto de compararlo con los socialistas. Sin embargo, como explica Mises, es exactamente al contrario. La ley de población de Malthus es perfecta para refutar completamente los delirios socialistas de que la naturaleza nos da todo lo que necesitamos y que la escasez solo existe por la organización institucional de los derechos de propiedad. Según Mises, a los socialistas defensores del supuesto "derecho a la existencia":
Les ha guiado el criterio de que la naturaleza misma asegura al hombre recursos abundantes y que, si gran parte de la humanidad está insuficientemente provista, la falta de ello debe atribuirse a lo absurdo de las instituciones sociales. Si llegara a privarse a los ricos de lo que consumen más allá de «lo necesario», todos podrían vivir entonces decentemente. Desde que Malthus hizo la crítica de estas ilusiones, en sus leyes referentes a la población, los socialistas se han visto en la necesidad de darles otra forma... 
Las teorías marxistas tienen como fundamento latente la idea, más o menos confusa, de que no es preciso economizar los factores naturales de la producción. Esta conclusión se impone fatalmente en un sistema para el cual el trabajo es el único elemento del coste de producción, que ignora la ley del rendimiento no proporcional, que refuta el principio malthusiano de la población y que abunda en imaginaciones nebulosas acerca de la posibilidad de crecimiento indefinido de la productividad del trabajo. (Mises, 1922: 67, 170)
La ley de población es una aplicación a un caso particular de la ley de los rendimientos. Refutar la ley de Malthus implicaría refutar también esta última. Es por ello que, según Mises, el ataque a Malthus derivó en un ataque inútil a la propia ley del rendimiento:
El principio de población de Malthus y la ley del rendimiento decreciente han puesto punto final a estas ilusiones. Caeteris paribus, más allá de cierta medida, el crecimiento de la población no marcha paralelamente con un desarrollo proporcional de los medios de subsistencia. Más allá de este límite (sobrepoblación absoluta) el contingente de recursos en bienes disminuye para cada individuo. Que se alcance o no dicho límite, dadas las circunstancias, es una cuestión de hecho que no debe confundirse con el estudio y el conocimiento de la cuestión de principio. (Mises, 1922: 204)
Recuerden que la ley del rendimiento dice que incrementando la cantidad o uso de un factor productivo, manteniendo la cantidad o uso todos los demás factores complementarios constantes, en algún momento la producción física no aumenta más o disminuye (todo en relación al incremento del factor productivo aumentado). Es decir, para una determinada combinación de factores de producción existe necesariamente un máximo de producción. A partir de este, un incremento (en cantidad o uso) de solo uno de esos factores o no amplía la producción física o la amplifica en porcentaje menor al del aumento del factor.

El ejemplo clásico de esta ley es: supongan que hay una hectárea (factor tierra) donde unos trabajadores (factor trabajo) cosechan manzanas. Solo existen esos dos factores: tierra y trabajo. Hay una combinación de x cantidad de trabajadores en esa hectárea que maximiza la cosecha. Si agregamos más gente (aumentamos la cantidad de factor trabajo en 10 %) por encima de ese máximo, en la misma hectárea (es decir, manteniendo fijo el factor tierra); entonces la cosecha aumenta menos que proporcionalmente (se incrementa, digamos, un 6 %) o cae (por ejemplo, disminuye 1 %).


El anterior es simplemente una aplicación de la ley del rendimiento a un caso de agricultura. Pero si lo aplicamos a la población es exactamente lo mismo. Manteniendo la tecnología, la producción del factor tierra, los bienes de capital y sus complementarios constante (es decir, que no hayan nuevas ideas, no se descubran nuevos recursos ni se usen más hectáreas de las que ya se usan y que el capital acumulado sea exactamente igual al consumido); hay un máximo posible de producción con una cierta cantidad de población (factor trabajo). Añadir más gente reduce la parte de producción (riqueza) que le toca a cada trabajador adicional porque el incremento productivo o no es proporcional a la cantidad de los nuevos habitantes agregados o es menor. 


La ley de Malthus demuestra que nadie tiene "derecho a la existencia". La naturaleza, si mantenemos el conocimiento humano y productividad constantes, en nada garantiza la subsistencia para cualquier cantidad de humanos. El delirio socialista y ecologista actual de que la tierra nos brinda todo lo necesario es evidente. 

A continuación, Mises deja claro que apelar a la enorme productividad de un periodo NO refuta la ley de Malthus:
Otros socialistas creen disipar todas las objeciones llamando la atención sobre el crecimiento inaudito de la productividad que resultará de la socialización de los medios de producción. Será necesario examinar si realmente puede contarse en la comunidad socialista con un aumento de la productividad. Si se admite que este crecimiento se realiza, ello en nada cambiaría el hecho de que a cada situación dada de la productividad corresponda un máximo ideal de población, más allá del cual todo crecimiento de ésta forzosamente acarrea al individuo una disminución de su parte del ingreso procedente del trabajo. Si quiere refutarse la validez de la ley de la población y la del rendimiento decreciente en la comunidad socialista, sería necesario probar que cada niño que nace en exceso del máximo ideal de población trae con él un mejoramiento tal de la productividad, que la parte individual del ingreso no disminuirá por tal causa. (Mises, 1922: 204-05)
Es decir, siempre hay que recordar que la ley de Malthus (y del rendimiento) mantiene todo lo demás constante mientras se incrementa uno de los factores variables más allá del óptimo. Que el máximo no se alcance aún, no la refuta. En cada situación dada ciertamente existe un máximo de población que maximiza la producción. Para refutar la ley hay que demostrar que, manteniendo constantes el resto de los factores, el mayor uso de un factor variable no llega nunca o no puede llegar a un máximo a partir del cual la producción decrece o no aumenta proporcionalmente. Y eso, amigos míos, es imposible.  Necesariamente debe haber un punto máximo, sino nos encontraríamos ante factores de producción no-escasos. Y si son no-escasos, no son factores de producción.


El gráfico de arriba (tomado de acá) y similares no refutan la ley de la población. Como dice Mises (1949: 129), la ley del rendimiento (y de la población) por si sola no puede contestar 1) si el mismo óptimo de producción se puede alcanzar con otra combinación de factores diferente. 2) cual con precisión es el límite exacto a partir del cual, añadir un factor variable adicional, tiene menores rendimientos. 3) si al aproximarnos al máximo posible, la producción aumenta de manera proporcional o no al aumento del factor variable. Todas esas son cuestiones empíricas que cambian según la situación y el caso.


De hecho es precisamente en una sociedad socialista donde el número de nacimientos está incentivado a aumentar (como ocurre en el reino animal) por encima del máximo de riqueza. El "paraíso" socialista nos hace comportarnos y reproducirnos como animales de selva:
Para el individuo acaba todo pretexto de no procrear hijos desde el momento en que la fundación de una familia puede realizarse sin sacrificios personales, porque el sostenimiento de ellos incumbe a la sociedad… No es posible la existencia de una comunidad socialista si no se regula el crecimiento de la población por medio de la fuerza. La sociedad socialista debe estar suficientemente capacitada para impedir que el número de habitantes exceda de cierto máximo o de cierto mínimo. Necesita tratar de mantener siempre una cifra ideal, que permita dar a cada quien la mayor parte posible del ingreso común… (Mises, 1922: 205)

A la comunidad socialista "le faltan los móviles que en una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción armonizan el número de nacimientos con la cantidad de medios de subsistencia..." Todo ello, sin embargo, no ocurre con la civilización que implica la propiedad privada:
El principio regulador que asegura el equilibrio dentro de la sociedad, entre la cantidad limitada de bienes existentes y el crecimiento más rápido del número de consumidores, es la propiedad privada de los medios de producción. Al hacer depender la parte de los bienes sociales que se reserva a cada asociado del producto de su trabajo y de sus propios bienes, la propiedad privada asegura, por la restricción de nacimientos debido a razones sociales, la exclusión de los individuos en número excedente, que en el reino animal y en el vegetal es resultado de la lucha por la vida. Esta última da lugar a una restricción voluntaria mediante la limitación del número de descendientes impuesta por la posición social. (Mises, 1922: 314)

No es que Malthus no estuviera equivocado en muchas cosas, pero su ley de población (aunque no es un descubrimiento de él solo) es un gran avance y destruye muchos mitos. Por último, vale la pena ver el siguiente documental. El mismo se trata de una simulación en la cual la población mundial se duplica de un día para el otro, manteniendo todo lo demás constante (la tierra, los bienes de capital, la tecnología, etc.) Y, como se ve, claramente se sobrepasa catastróficamente el máximo de la ley de Malthus. 





Mises, Ludwig von (1922), El Socialismo. Análisis económico y sociológico. 5º edición. Madrid, España: Unión Editorial S.A. 2007.  

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Huerta de Soto le contesta de antemano a Krugman


Acá hay una traducción al español de la siempre citada "refutación" del Premio Nobel Krugman a la teoría austriaca del ciclo económico. Muchos detractores de los economistas austriacos no se cansan de sacar esto como una "carta de victoria". Su argumento principal es el siguiente:

He ahí el problema: como una cuestión de simple aritmética, el gasto total en la economía es necesariamente igual al ingreso total (cada venta es al mismo tiempo una compra y viceversa). Así, si las personas deciden gastar menos en bienes de inversión, ¿no significa eso que deben haber decidido gastar más en bienes de consumo, resultando que una recesión en la inversión deberá estar siempre acompañada del correspondiente boom en el consumo? Y si lo anterior se cumple, ¿por que debería producirse un incremento en el desempleo?...
Tampoco responderán a ésta difícil pregunta esos supuestos sesudos teóricos austriacos. Lo mejor que von Hayek o Schumpeter pudieron proponer fue la vaga afirmación de que el desempleo era de tipo friccional, creado cuando la economía transfería trabajadores desde un inflado sector de la inversión hacia el sector de productos de consumo (de ahí su oposición a cualquier intento de incrementar la demanda: esto dejaría sin hacer “parte del trabajo que la recesión debería hacer”, ya que el desempleo masivo es parte de proceso de “adaptar la estructura de la producción”). [color agregado]

Observen el énfasis en solo dos sectores: consumo e inversión. Krugman escribió eso en diciembre de 1998. El economista austriaco de España Jesús Huerta de Soto publicó su libro a finales de ese año. Aunque desconozco en que mes exacto, en este artículo de octubre ya lo cita. Y además la introducción es de 1997. Por lo tanto, hay mucha probabilidad de que lo siguiente haya sido escrito antes de la "crítica" de Krugman: 

Esto, de acuerdo con Hayek, explicaba que Keynes no considerara la existencia de diferentes etapas en la estructura productiva (como tampoco la tuvo en cuenta Clark ni la tendría Knight) y que, en última instancia, no se diera cuenta de que la decisión esencial de los empresarios no es si se debe invertir en bienes de consumo o en bienes de capital, sino más bien si se debe invertir en procesos productivos que darán lugar a bienes de consumo en un periodo de tiempo más o menos alejado en el futuro. Considerar, por tanto, una estructura productiva constituida únicamente por dos etapas (una de bienes de consumo y otra de bienes de capital), sin tener en cuenta la dimensión temporal de esta segunda, ni las sucesivas etapas en que se divide, es lo que hace que Keynes caiga en el error de la «paradoja del ahorro o frugalidad», cuya falaz fundamentación teórica ya hemos demostrado en el capítulo V.  (página 435-36) [color agregado]

En palabras simples, Huerta de Soto dice: "para los austriacos, el problema NO ES ni jamás ha sido de dos etapas o sectores (consumo e inversión). Sino la estructura y horizonte temporal de la producción". Mientras Krugman dice, posteriormente: "el problema, para los austriacos, es de dos etapas o sectores (consumo e inversión)". Creo que el error de Krugman es evidente.

Es cierto que el libro de Huerta de Soto salió en español primero en 1998 y no se tradujo al inglés hasta el 2006, gracias al Mises Institute. Sin embargo, debe quedar muy claro que los austriacos estaban perfectamente conscientes de las críticas keynesianas y ya las habían refutado. Lo de Krugman ni era nuevo ni era correcto. El hecho de que los austriacos ya habían contestado las críticas que los keynesianos repetían hasta 1998, demuestra que los últimos jamás pudieron comprender la teoría.

Las conclusiones luego de leer a Krugman son:

1) Joseph Salerno señala correctamente que Krugman no critica la teoría usando sus fuentes originales (Mises, Hayek, Rothbard). Solo la versión pasada por agua de Gottfried Haberler.

2) Como consecuencia de ello, su crítica de 1998 ya había sido refutada por Hayek en su libro original.

3) Huerta de Soto, escribiendo en 1997 y contestando críticas anteriores, refuta lo que Krugman escribiría en 1998. Se prueba que los keynesianos no revisaron sus objeciones y simplemente se limitaron a repetirlas.

Por centésima vez, Paul Krugman demuestra que no entendió nunca lo que se empecina en enjuiciar. Su único argumento ante esto, es que solo lo acusamos de que no comprende lo que critica (aun cuando sobran pruebas de ello). Lo cual es un testimonio de que tener un Premio Nobel no garantiza que alguien deje atrás la terquedad.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La inflación ES un fenómeno monetario


Como correctamente explican Block y Barnett II (2006) antes de que un fenómeno pueda ser llamado o no un "fenómeno monetario", debemos determinar si puede existir en una economía de trueque. Es decir, debe pasar el "test de trueque": si un fenómeno existe en un mundo sin dinero, entonces no es monetario. Si ocurre solo cuando introducimos dinero, el dinero es su esencia y es un "fenómeno monetario".

Supongamos una economía sin dinero. Por lo tanto no hay precios monetarios, solo tipos de cambio de trueque. Por ejemplo, tomemos una relación arbitraria entre manzanas y sombreros:

1 sombrero se cambia por 3 manzanas

Es decir que, para conseguir un sombrero, se deben entregar tres manzanas a cambio. El precio de trueque (o tasa de cambio) de un sombrero es tres manzanas, o sea:


Y, a la inversa, el precio de trueque de una manzana es de un tercio de un sombrero:


En otras palabras, el precio de un sombrero en términos de manzanas es 3 (manzanas) y el de una manzana en términos de sombreros es 0,333 o 1/3 (sombrero).

Pero ahora supongamos que hay un incremento de precios:

1 sombrero se cambia por 6 manzanas 

Entonces para conseguir un sombrero se deben entregar, en la nueva situación, seis manzanas. El precio de trueque queda:


El precio de los sombreros se elevó desde tres a seis (manzanas). Pero, ¿Que ocurrió con el precio trueque de las manzanas? Esto:


Es decir que mientras el precio de los sombreros se duplicó en términos de manzanas (pasó de 3 a 6), el precio de las manzanas bajó a la mitad en términos de sombreros (de 0,333 a 0,166).

En conclusión: en una economía de trueque (sin dinero) es imposible que haya un aumento general de precios. Por cada incremento en el precio de trueque hay necesariamente una disminución de precio de trueque. Por necesidad matemática, no puede haber un aumento general de precios de trueque. 

La inflación requiere un aumento general de precios. Dado que 1) en una economía sin dinero no puede haber inflación de precios y 2) la misma solo se hace presente cuando existe el medio de cambio generalmente aceptado; entonces la inflación de precios es un fenómeno puramente monetario.





Block, Walter y Barnett II, William (2006) "On exchange, monetary credit transactions, barter, time preference, interest rates, and productivity". Etica e Politica / Ethics & Politics. Vol. 8, No. 2, 116-126.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cambio perpetuo en la economía


Los economistas suelen decir que, a diferencia de lo que se asume en los modelos, en el mundo real todo cambia. Eso es claramente cierto. Pero, ¿Qué es lo que cambia?


 


Siguiendo a Mises (1922: 196) y a Clark (1907: 131-32), acá están los seis fenómenos cuyo cambio permanente mantienen el sistema económico en cambio perpetuo y evitan que este llegue al equilibrio estático nunca:

1) Naturales: los cambios externos, además de las condiciones climáticas y naturales, como el agotamiento de los recursos existentes, el descubrimiento de mayores yacimientos o nuevos recursos que no existían. 


2) Población: las modificaciones en la cantidad y calidad de la población. 


3) Bienes de capital: los cambios en la cantidad y calidad de los mismos. Los bienes de capital se pueden mantener, aumentar o consumir. 


4) Tecnología: las transformaciones de las técnicas de producción, los descubrimientos e inventos con uso práctico y rentable.


5) Organización: este punto podría ser parte del 4). Los cambios en la organización social del trabajo, las nuevas formas de organizar la industria, etc.


6) Demanda: modificaciones en la demanda, como cambios en los gustos y valoraciones de los agentes.


Hay que notar que casi todo está, hasta cierto punto, bajo influencia humana. Sin embargo, el punto 1) no. Aun si asumiéramos lo imposible: que se lograra congelar los gustos de la gente, la cantidad de población, la cantidad de bienes de capital, el avance del conocimiento tecnológico y de la organización de la industria; el punto 1) no puede congelarse. Como dice Mises "las fuerzas y los tesoros de la naturaleza no son inagotables".

domingo, 23 de noviembre de 2014

Stalin NO fue necesario para el desarrollo de Rusia


"Stalin habrá sido lo que quieras, pero industrializó la URSS". Este es un argumento muy típico de muchos socialistas. Incluso quienes reconocen y condenan los brutales crímenes y el genocidio de Stalin, ceden ante la idea que básicamente dice: "Sin Stalin, Rusia con los zares habría seguido siendo un país agrícola atrasado". El corolario de ello es: "Sin la industrialización, la URSS no podría haber tenido la industria pesada que necesitó para derrotar a Hitler". Es decir, a pesar de ser un genocida, a pesar de ser un dictador; el título de "modernizador" de Stalin pesa bastante todavía para muchos.

Los economistas Anton Cheremukhin, Mikhail Golosov, Sergei Guriev y Aleh Tsyvinski se proponen, en este fantástico paper, analizar esas afirmaciones. Imitando lo que hicieron Cole y Ohanian con la Gran Depresión y también Chari, Kehoe y McGrattan; usan un modelo de crecimiento neoclásico de dos sectores. Para mostrar que unas determinadas políticas pueden ser reflejadas en un conjunto de distorsiones (wedges, en ingles. Lo traduzco como "patrón" en el gráfico para no marear a los no expertos) en un modelo. El cual, por cierto, se usa ampliamente en la literatura científica para analizar la industrialización y cambio estructural en otros contextos. Este es la primer aplicación al caso soviético. Así que los autores no están inventando nada extraño, esto es análisis convencional y probado. Siempre debemos tomar en cuenta que los economistas no toman en cuenta el costo que implicó el terror y el genocidio de Stalin. Es decir, aún asumiendo que Stalin no hubiera sido un genocida y un dictador sanguinario; los resultados de sus políticas, veremos, fueron pésimas incluso en los escenarios más favorable para él

En 1928 el líder soviético Iósiv Stalin abandona la NEP implementada por Lenin y comienza con sus famosos Planes Quinquenales para "industrializar" la URSS. El mito, que la izquierda extiende hasta hoy, es que esto fue fundamental para que la Unión Soviética dejara de ser un país agrícola atrasado y se convirtiera en una potencia industrial. De haber continuado con los zares, se dice, Rusia seguiría siendo un país agrícola en 1940.

Los autores usan el modelo para simular: 

a) Que habría pasado si la economía rusa no hubiera tenido la revolución y seguía con la tendencia de los zares de 1885-1913, extrapolándola hasta 1940. No se toma en cuenta los efectos de la I Guerra Mundial porque los datos de productividad por sector y trabajo no muestran signos de caída significativa en la productividad total de los factores en 1914-17. Además, los autores simulan una caída exógena importante en el stock de capital en 1918 para ver los efectos de la I Guerra Mundial. Su simulación muestra que la economía hubiera vuelto a la tendencia de pre-guerra en 1928. Por lo tanto, acá no sirven argumentos del tipo "ellos no consideran el hecho de hubo una guerra mundial", porque sí lo hacen.

b) Que habría pasado si la economía rusa no hubiera tenido la revolución y seguía con la tendencia de los zares de 1885-1913, extrapolándola luego de 1940. Ello se hace en ausencia de la II Guerra Mundial.

c) Que habría pasado si la industrialización de Stalin hubiera seguido sin que ocurra la II Guerra Mundial, con los niveles de capital y patrones de fines de los años 30s y siendo tan generosos como para suponer que la productividad total de factores crece como antes de 1913.

d) Que habría pasado si Rusia seguía con la NEP. Bajo  dos supuestos de productividad total de factores. Uno correspondiente al periodo de los zares (0,5 %) y otro a Japón (2 %).

e) Que habría pasado si Rusia no tenía la revolución y crecía tomando como patrón a Japón. Al igual que Rusia, Japón llevó a cabo reformas económicas importantes en la segunda mitad del siglo XIX y además tenían aproximadamente el mismo nivel y tasas de crecimiento de PBI per cápita previo a la I Guerra Mundial. Además, muchos patrones se comportan similar en ambos países. Por lo tanto, la comparación está muy justificada.

Los resultados son contundentes: 

1) En el largo plazo, la generación de 1928 bajo Stalin perdió 1 % de bienestar (con respecto a los zares) para siempre. Si naciste en la generación de 1928 en la URSS y eras consumidor (una persona normal), tu nivel de vida (el consumo, descontando efectos poblacionales) mientras viviste fue 1 % menor bajo Stalin que si hubieras nacido bajo los zares. 

2) A corto plazo, en el periodo de planes quinquenales 1928-1940, sufrieron una caída brutal de consumo y bienestar de 24,1 %

3) Solo la generación que nació en 1940 obtuvo beneficios de 16,5 % de largo plazo (beneficios sobrevalorados porque no se tienen en cuenta los efectos de la II Guerra Mundial). Las predicciones de largo plazo post-1940 son muy sensibles a los supuestos de que no ocurrió la II Guerra Mundial y demás cosas del punto c)

En otras palabras, según el modelo, Stalin provocó un costo de corto plazo enorme (24.1 %) y unos beneficios de largo moderados (16,5 % de bienestar solo para los que nacieron luego de 1940 y bajo supuestos muy bondadosos). El resultado económico es muy negativo. Además, toda una generación de nacidos en 1928 tuvo que vivir con Stalin un 1 % peor que con los zares durante toda su vida.

Fuente: Cheremukhin, Golosov, Guriev y Tsyvinski (2013)
La situación empeora mucho más cuando se simula como hubiera sido Rusia sin revolución y usando Japón como referencia de crecimiento. La generación de 1928 en una URSS con Stalin perdía 31 % de bienestar que si nacían en Rusia en el mismo periodo sin revolución, suponiendo un patrón de crecimiento japones. La generación de 1940 perdía 22,7 %. Y, durante los planes quinquenales de Stalin en 1928-40, perdieron un brutal 41,3 % del bienestar que pudieron disfrutar con los zares y un crecimiento como el de Japón.

Y el otro contrafactual, sobre como hubiera evolucionado la URSS con la NEP si hubiera continuado luego de 1928; nos da, en el peor escenario usando crecimiento de productividad zarista (0,5 %), prácticamente lo mismo que Stalin. Y en el mejor, con crecimiento de productividad japones (2 %), un aumento significativo con respecto al dictador. Es decir, que con Stalin la generación de 1928 pierde 20,1 % de bienestar y la de 1940 un 27,7 % que con la NEP con crecimiento de productividad japones

Fuente: Cheremukhin, Golosov, Guriev y Tsyvinski (2013)
Sin embargo, no seamos ingenuos. A pesar de que Stalin fue absolutamente innecesario en la historia de Rusia y de la humanidad; luego de la revolución de 1917 no habríamos ganado nada si no hubiera existido o si alguien lo hubiera matado tempranamente. Sin Stalin, habría habido otro nombre como dictador. El socialismo (y sus parientes cercanos, el nacional socialismo y fascismo) tiene tendencia al asesinato en masa a la larga (a veces, a corto plazo también). Lenin y Trotsky ya habían demostrado que podían matar a millones con sus medidas. Por lo tanto, que el último gobernara luego de la muerte del primero en lugar de Stalin difícilmente habría evitado un genocidio.

No podemos retroceder el tiempo, pero sí podemos hacer este tipo de ejercicios contrafácticos rigurosos. Por lo tanto, queda demostrado de una vez por todas que no ha habido nada rescatable del experimento estalinista, nada en absoluto. Rusia se pudo desarrollar sin los planes quinquenales de Stalin, los cuales representaron una pérdida aún en los escenarios más favorables. El último bastión de defensa de los que pretendían sacar "algo positivo" de su dictadura, aún reconociendo sus crímenes, ha quedado en ruinas. Tan en ruinas como el propio imperio soviético y tan en ruinas como la absurda ideología que lo motivó.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Crecimiento con deflación


Seamos sinceros. Si tomamos cualquier libro de texto de economía, si le preguntamos a casi cualquier economista, si leemos cualquier noticia relacionada con la deflación; encontraremos que casi siempre es algo negativo. De hecho, la inmensa mayoría te dirá que "un poco de inflación ('controlada')" es buena y saludable para la economía y el crecimiento. Pero absolutamente ningún “poco de deflación” jamás será buena. El keynesianismo (inflacionista por definición) y el monetarismo, en todas sus variantes, instalaron la enfermedad que hoy se conoce como Apoplithorismosfobia. Es decir, el miedo o pánico a la deflación. La deflación, se dice, esta ligada a recesiones o depresiones y debe ser evitada. Ello a pesar de la evidencia empírica (a veces llamada "deflación buena") de que, en general, no hay correlación (lo cual no implica necesariamente causalidad) entre deflación y recesiones. Sin embargo, el análisis riguroso (también acá, acá, acá, acá y acá) y la evidencia histórica del siglo XIX señalan algo diferente. 

Tomemos el caso de Estados Unidos. Si buscamos las dos mejores series de Producto Bruto Nacional (PBN) real de la última parte del siglo XIX, las de Balke y Gordon y las de Romer, y dos series de Índice de Precios al Consumidor (IPC), las de la FED de Minneapolis y las de Measuring Worth; podemos armar este gráfico:

Fuente: Balke y Gordon, Romer, FED de Minneapolis y Measuring Worth
En el eje izquierdo se miden ambos PBN reales y en el derecho los IPC para Estados Unidos en el periodo 1870-1913. Todas las series empiezan con valor 100 en 1870. Se observa que el PBN se multiplica entre cinco y cinco y media veces en solo 43 años. Mientras tanto, el nivel general de precios decrece un 36 % hasta aproximadamente los años 1896-1900. Y aún con la subida que se observa, los precios son 20 % menores en 1913 que en 1870. La caída de precios no evitó para nada el crecimiento brutal y sin precedentes de fines del siglo XIX.  

Claro, alguien podría pensar: "Si los precios cayeron así, los salarios (que también son precios) seguramente se redujeron. Pauperizando a los trabajadores en este periodo de 'capitalismo salvaje'". Juan Ramón Rallo armó este gráfico con los salarios reales (no los nominales) de Estados Unidos desde 1820 (con 1820 = 100). Claramente se ve una duplicación entre 1870 y 1913. Todo ello sin salario mínimo (hasta 1912, al menos).

Fuente: Rallo
Por supuesto, nadie niega que durante este periodo ocurrieron ciclos económicos. Los cuales se debieron a que el Estado, vía legislación que permitía a los bancos expandir la creación de depósitos por ejemplo, impulsó expansiones monetarias con sus consiguientes auges y depresiones. La deflación es una de las grandes incomprendidas de la ciencia económica.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Krugman never read Hayek


One of the best books ever written by the austrian economist Friedrich von Hayek is, by far, Prices and Production. It was first published in 1931 (the second edition is from 1935) and it’s one of the best presentations of Austrian Business Cycle Theory. A must read to anyone who want to understand the theory. In re reading some parts of it, I have found something interesting.

The keynesian economist Paul Krugman made a famous criticism of the austrian theory in 1998. Last week I was shocked by the fact that Hayek already refuted his criticism in his book. Actually, Krugman was refuted before he was born. 

Krugman's critique in 1998:
Here's the problem: As a matter of simple arithmetic, total spending in the economy is necessarily equal to total income (every sale is also a purchase, and vice versa). So if people decide to spend less on investment goods, doesn't that mean that they must be deciding to spend more on consumption goods—implying that an investment slump should always be accompanied by a corresponding consumption boom? And if so why should there be a rise in unemployment?
Here is Hayek's response in 1935 (page 271 of the linked book):
But while the nonspecific goods, in particular the services of workmen employed in those earlier stages, have thus been thrown out of use because their amount has proved insufficient and their prices too high for the profitable carrying through of the long processes of production, it is by no means certain that all those which can no longer be used in the old processes can immediately be absorbed in the short processes which are being expanded. Quite the contrary; the shorter processes will have to be started at the very beginning and will only gradually absorb all the available producers’ goods as the product progresses toward consumption and as the necessary intermediate products come forward. So that, while in the longer processes productive operations cease almost as soon as the change in relative prices of specific and nonspecific goods in favor of the latter and the rise of the rate of interest make them unprofitable, the released goods will find new employment only as the new shorter processes are approaching completion.62 Moreover, the final adaptation will be further retarded by initial uncertainty as regards the methods of production which will ultimately prove profitable once the temporary scarcity of consumers’ goods has disappeared. Entrepreneurs, quite rightly, will hesitate to make investments suited to this over-shortened process, i.e., investments which would enable them to produce with relatively little capital and a relatively great quantity of the original means of production.
So that’s why you are not “always” going to have a “corresponding consumption boom”. And that’s also the reason why you would have a rise in unemployment. Notice that Hayek already answered both questions.

Krugman continues:
Most modern hangover theorists probably don't even realize this is a problem for their story. Nor did those supposedly deep Austrian theorists answer the riddle. The best that von Hayek or Schumpeter could come up with was the vague suggestion that unemployment was a frictional problem created as the economy transferred workers from a bloated investment goods sector back to the production of consumer goods. (Hence their opposition to any attempt to increase demand: This would leave "part of the work of depression undone," since mass unemployment was part of the process of "adapting the structure of production.") But in that case, why doesn't the investment boom—which presumably requires a transfer of workers in the opposite direction—also generate mass unemployment? And anyway, this story bears little resemblance to what actually happens in a recession, when every industry—not just the investment sector—normally contracts.
In the previous Hayek's quote there is a footnote number 62. There he said:
62 The reason for this asymmetry between a transition to longer processes of production, which need not bring about any of these peculiar disturbances, and a transition to shorter processes, which will regularly be accompanied by a crisis, will perhaps become more evident if it is considered that in the former case there will necessarily be time to amortize the capital invested in the existing structure before the new process is completed, while in the latter case this will evidently be impossible and therefore a loss of capital and a reduction of income inevitable. (In all these discussions it is assumed that technical knowledge remains the same; a shortening of the structure of production which is due to technical progress has an altogether different significance from that due to an increase of consumption.)
There you have it. Hayek answered Krugman's critique 63 years before. It is irrelevant whether Krugman likes Hayek’s answer or not. The important thing is that, had he read the book, he would never made the questions in the first place. Joseph Salerno is completelly right, Krugman never read the Austrian Business Cycle Theory from its original sources (Hayek, Mises, Rothbard). He just have read the "garden-variety neoclassical theory" from Haberler.

You can add this to all other evidence (here, here, here, here, here, here, here, here and here) which demonstrate that Krugman never understood what he was criticising.

jueves, 21 de agosto de 2014

Julio Olivera: EstructurAustriaco por un día


Ok. Como estoy ocupado en un proyecto personal, no he tenido mucho tiempo para actualizar el blog.

En la primera entrada que publiqué, veíamos la ocasión en que Mises visitó Argentina en 1959. En la conferencia que dio sobre el calculo económico bajo el socialismo; uno de los padres del Estructuralismo económico latinoamericano (resumen acá), el economista argentino Julio Olivera, debatía con el austriaco sobre la solución estática y sobre el uso de ecuaciones diferenciales.

Hay que tener en cuenta que difícilmente hayan similitudes generales entre el Estructuralismo y la Escuela Austriaca. De hecho, el primero es mucho más cercano al (post) keynesianismo. Con lo cual debe quedar claro que, en términos de teoría general, los austriacos y estructuralistas son absolutamente opuestos. Descontando, claro, posibles convergencias en temas particulares. Como, por ejemplo, críticas a la teoría neoclásica.

Aclarado lo anterior, pasemos al hecho sorprendente. Dicho en pocas palabras: Julio Olivera aplica la Teoría Austriaca del Ciclo Económico para explicar, valga la redundancia, los ciclos económicos en economías socialistas.

La ideología oficial de los socialistas, desde los años 30s hasta los 70s (cuando la URSS deja de ser TAN represiva con las opiniones disidentes), sostenía que bajo el colectivismo no sucedían ciclos económicos. Supuestamente el socialismo había acabado con las "contradicciones antagonistas" dentro del capitalismo que los producían y bla, bla, bla... Olivera rompió con esa "prohibición" en 1960

Básicamente lo que el estructuralista dice es: Los planificadores (que controlan los factores de producción) tienen una preferencia temporal más baja que la población que consume. Por lo tanto el comité central tiende a invertir sistemáticamente en industrias capital-intensivas que producirán sus bienes en un futuro mucho más lejano que lo que los patrones de consumo de la población permiten. El "mal ajuste" productivo empeora mientras más tiempo pasa y más recursos se dedican a los deseos de los planificadores. Finalmente la cada vez mayor escasez que experimenta la gente (que no ha restringido su consumo) obliga a un reajuste asignando recursos a las industrias de consumo para disminuir la tensión.

En otras palabras: alargamiento artificial de la estructura productiva con respecto al tiempo que los agentes están dispuestos a esperar para consumir (ahorrar), un boom o "upswing", mala inversión de recursos, consumo de capital y posteriormente el necesario reajuste a las valoraciones temporales reales de los que consumen. En resumen, la Teoría Austriaca del Ciclo Económico canónica. Por supuesto, Olivera lo sabía perfectamente.

Veamos un par de extractos: 
"The foregoing argument, inasmuch as it constitutes the logical premise of the considerations that are to follow, may be recapitulated in three points: (1) from the essential characteristics of centralized collectivism there arises a time-preference disequilibrium, in that the central planning authority has both an average and a marginal time preference lower than that of the consuming population; (2) the average time-preference disequilibrium implies a positive, and the marginal time-preference disequilibrium an increasing, margin of consumers’ insatisfaction; (3) this involves general and increasing value disequilibria, and a growing lag of real wages behind the productivity of labour."
"The time-preference disequilibrium operates at the level of both average and marginal time preferences. As time elapses it results in numerous and growing maladjustments in the allocation of resources among particular industries, the wage-productivity relationships and the structure of prices. This makes both economic planning and control of economic efficiency increasingly difficult; indeed, it finally renders them impracticable. The only possible way to restore a certain (minimum) degree of order in the value relationships implies some reallocation of factors in the direction of demand. Thus, at some stage of the process, the planning board is induced by the technique of economic decisionmaking and control of performance to adjust the time structure of production to some extent. Time preferences higher than before come to prevail. This has to continue until the basis of economic calculation is sufficiently reorganized, and the tensions diminished that provoked the adjustment. Then a phase of “expansion” will set in, initiating the described sequence all over again."
Es muy importante notar la palabra "maladjustment". Porque en este contexto, prácticamente equivalente a "malinvestment". 
"It means, undoubtedly, that factor prices diverge from their respective value-marginal productivity in their different employments, and that the divergence increases as total output grows; the factors being, in this sense, over-remunerated in capital-goods production, and under-remunerated in the manufacture of consumers’ goods. Thus, the “imputation” (Zurechnung) process becomes increasingly distorted."
Si interpretamos "under-remunerated" como pagar por debajo de la productividad descontada; entonces ese margen de beneficios relativamente mayor en las industrias de consumo respecto de las de capital indica que la tasa pura u originaria de interés es muy alta y no permitiría que el alargamiento temporal de la producción se extienda mucho tiempo. 
"Now, this “macroeconomic” disequilibrium implies general and increasing “microeconomic” maladjustments in the value relations. It involves, especially, a general and continually widening dissociation between prices and production costs, prices being progressively higher than corresponding average costs in the consumption-goods industries, and progressively lower in the capital-goods industries."
Decir eso último y decir "Gran aumento relativo en los beneficios contables de las empresas de las etapas más próximas al consumo final" es casi exactamente lo mismo. Olivera está describiendo los eventos del "upper turning point" del ciclo de la misma manera en que lo hacen los austriacos. Además noten que, al usar esta teoría, el argentino afirma que el problema es de "mal ajustes" microeconómicos.

Por último esta sentencia es mortal para el sueño de izquierda de "ausencia de ciclos económicos" bajo el socialismo: 
"The structure of centralized collectivism thus involves a propensity to cyclical economic growth."
Q.E.P.D. otro mito socialista.

viernes, 11 de julio de 2014

Marx y los salarios rebeldes


"Estas pocas indicaciones bastarán para poner de relieve que el propio desarrollo de la moderna industria contribuye por fuerza a inclinar la balanza cada vez más en favor del capitalista y en contra del obrero, y que, como consecuencia de esto, la tendencia general de la producción capitalista no es a elevar el nivel medio de los salarios, sino, por el contrario, a hacerlo bajar, o sea, a empujar más o menos el valor del trabajo a su límite mínimo."
Sin entrar en el viejo debate de "optimistas" vs "pesimistas" sobre como y cuando empezó el aumento del nivel de vida de los trabajadores en Inglaterra, veamos los datos de un "pesimista" como Allen para ver si es cierto.


El gráfico de Allen muestra los salarios reales de albañiles en Londres desde 1264 hasta 1913. La linea roja muestra, aproximadamente, el año (1865) en que Marx escribió esa frase. Claramente las cosas salieron exactamente a la inversa (¿Rebelión?) de lo que dijo Karl. El salario real subió como nunca.


En este otro gráfico hay otro indicador del nivel de vida. El welfare ratio (ratio de bienestar) es el ingreso anual medio de los trabajadores dividido en el costo de una canasta familiar de consumo que se usa de línea de pobreza. O sea que cualquier valor por encima de 1 significa que se gana por encima de la línea de pobreza, menos de uno implica que la familia es pobre. La línea roja muestra el valor 1. Todas las líneas, de los países donde hay datos, cambian su tendencia histórica hacia la pobreza o al estancamiento coincidentemente en el siglo XIX "capitalista explotador". 

Aun adoptando la visión "pesimista" (y muy discutible dada la cantidad de evidencia histórica en contra) del debate sobre el nivel de vida de los trabajadores en Inglaterra, es decir la visión de que este último creció muy poco al inicio de la Revolución Industrial; podemos ver el enorme salto y punto de inflexión en los salarios reales en el último tercio del siglo XIX. 

Algún seguidor de Karl me dirá que no tiene sentido hablar de salarios reales. Según Mandel, Marx se no se refería a una pauperización absoluta, sino a una pauperización relativa. De esta forma la situación de los trabajadores empeora aun si su salario real tiende a aumentar y su nivel de vida mejora (?). ¿Cómo les va a empeorar la situación según la "pauperización relativa"?  Por dos razones:

1) Los trabajadores reciben cada vez menos del valor de lo que producen porque "existe una tendencia hacia un incremento en la tasa de plusvalor (ergo ganancia -GS)" 

Cosa que Juan Ramón Rallo y yo también mostramos que es falso. La tendencia de la "tasa de ganancia" fue constante a largo plazo desde la Revolución Industrial hasta hoy, aun cuando hubo una acumulación de capital brutal e incluso cuando no la hubo tanto.  

2) "aun cuando los salarios aumenten, se hace caso omiso de las necesidades de los trabajadores como seres humanos… se aplica mucho más a las necesidades del trabajador como productor y ciudadano, a su necesidad de desarrollar plenamente su personalidad, de convertirse en un ser humano creativo y rico, etc.; estas necesidades son aplastadas brutalmente por la tiranía del trabajo insensato, mecánico, parcelado, la enajenación de las capacidades productivas y la enajenación de la riqueza humana real." 

Todo esto es retórica, difícilmente hay argumento alguno acá. Pero aun si aceptamos el juego de palabras, no es cierto. Durante toda la era de la moderna industria la gente trabajadora desarrolló su personalidad, capacidad creativa, etc. Hay pruebas de ello en todas las ramas del arte. Aun si no te gusta la música clásica veras que la mayoría de los nombres que alguna vez oíste, es decir los inmortales (Mozart, Beethoven, Schubert, Paganini, Strauss, Chopin, Wagner, Tchaikovsky), son compositores que surgieron en la era industrial. De los 100 mejores libros de todos los tiempos, una cantidad enorme se escribieron en el Siglo XIX. También muchos de los grandes poetas surgieron en ese siglo, de hecho de esta lista posiblemente los nombres que reconozcas (Poe, Whiltman, Dickinson, Blake) serán de esa época. Muchos pintores de renombre (Picasso, Kandinsky, Monet, Van Gogh) surgieron en la era de la industria. También se vieron grandes escultores. Ni hablar de los grandes avances en filosofía, matemáticas, economía, física, química, biología, etc. Pocos de los nombrados heredaron grandes fortunas o era mantenidos por algún capitalista/Rey, la mayoría trabajó toda su vida. Muchos de los grandes hitos culturales de la civilización humana se dieron en la era de la producción capitalista, y fueron posibles gracias a ella. La creatividad, la riqueza cultural y la realización humana explotaron en la época en que, se supone, los trabajadores eran más privados de lograrlas.
 
Pero además, y hablando de "las necesidades de los trabajadores como seres humanos", los países donde la gente es más feliz, no son dictaduras proletarias. Nótese que estoy descontando, claro, que las grandes hambrunas se dieron en los países socialistas mientras los otros países las redujeron notablemente. Incluso cuando se aplicó el socialismo más puro, murieron millones de hambre y la gente no fue feliz ¿Es la gente más feliz donde literalmente muere de hambre? Y por supuesto pueden ver este video donde se muestra como algo tan común como un lavarropas mejoró el nivel de vida y aumentó la felicidad, al sacarles de encima una tarea tediosa a las madres amas de casa.

Tenemos entonces que los marxistas admiten que 1) el salario real y el nivel de vida de los trabajadores tiende a aumentar en el capitalismo y 2) que aun así la situación del trabajador empeora. El punto 1) es cierto y ni siquiera muchos partidarios de Marx lo niegan. Pero el 2) es falso.

sábado, 5 de julio de 2014

Un pésimo expresidente argentino demuestra que Bush era Keynesiano


¿Cuantas veces has oído o leído que el expresidente norteamericano George W. Bush (2001-2008) fue "neoliberal" o "liberal", "desregulador" y contrario a la intervención del Estado? 

En una entrevista hecha por el director de cine Oliver Stone al fallecido (sospechado de corrupción y estatista) expresidente de Argentina, Nestor Kirchner, se oye una confesión asombrosa. Presten atención porque probablemente esta haya sido la única vez en que Kirchner no mintió al 100 % en una declaración pública:


Claramente se desprende que Bush era partidario de lo que se llama Keynesianismo Militar (Military Keynesianism). Una variante del keynesianismo que boga por la expansión del gasto público, en particular del militar, para mantener el crecimiento de la economía alto y estable en circunstancias normales o para contrarrestar una recesión. Sus partidarios no son monstruos que aman las guerras y la sangre, para ellos solo basta con mantener el gasto público alto, si es posible sin matar a nadie. Keynesianos, y no tanto, como el premio Nobel Paul Krugman han sido y son partidarios de esta variante. Según Paul gran parte de la expansión 2003-2007 en USA se debió a la guerra de Irak y toma una guerra (falsa) contra los aliens como alternativa definitiva para terminar con la crisis actual.


Afortunadamente la ciencia económica sana se ha cansado de demostrar que las guerras (y el gasto en las mismas) ni son buenas para el crecimiento sostenible de la economía ni nos sacan o sacaron de grandes recesiones. Y cuando digo "cansado" quiero decir esto, esto, estoesto, estoesto, esto, esto, estoesto aunque hay más...